Comprar Acumulador De Calor

Comprar Acumulador De Calor

Comprar un acumulador de calor es una buena opción si te preocupa el medio ambiente o no sabes qué tipo de calefacción comprar.

Los acumuladores de calor se encuentran entre los dispositivos de calefacción doméstica más baratos de operar en el mediano plazo, sobre todo si se los programa para cargarse en horarios de tarifa preferencial y se los conecta a fuentes de energía eficiente. No obstante, el mercado ofrece tal variedad de marcas y modelos que a veces resulta difícil encontrar información fidedigna para escoger la alternativa que mejor se adapte a nuestras necesidades. Por ello hemos plasmado en nuestra página web el más amplio catálogo de acumuladores de calor, con toda la información técnica de las mejores marcas y modelos para que al usar nuestros filtros puedas compararlos entre sí y comprar el que te ofrece la mejor relación calidad/precio.

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¿Qué acumulador de calor comprar?

Actualmente, existen 3 tipos:

  1. Los estáticos: Son del tipo más básico pues la descarga del calor se realiza naturalmente por radiación y convección, siendo su regulación la menos eficiente pues se logra cerrando la ventilación del núcleo mediante sucesivas trampillas de diversos materiales aislantes que se controlan por mandos manuales y llegan a retener hasta un 20% del calor. Sin embargo, son los más usados en hogares y locales habitados casi permanentemente pues mantienen una temperatura de confort casi constante.
  2. Los dinámicos: Generalmente poseen mejor aislamiento y descargan el calor ventilando el núcleo mediante una pequeña turbina, de modo que la temperatura puede regularse mediante termostatos externos o integrados al dispositivo.
  3. Los mixtos: Combinan ambas tecnologías, ventilando el núcleo cuando hace mucho frío y recurriendo a la radiación natural para mantener la temperatura de confort. Los ejemplares más sofisticados de este tipo se conocen como calentadores por acumulación con alta retención térmica o simplemente del tipo Dimplex, los cuales cuentan con lo último en tecnologías de materiales tanto en los ladrillos de su núcleo como en su aislamiento, reduciendo significativamente las pérdidas por radiación durante el día para retener hasta 45% de su temperatura 24 horas después de culminada la carga completa. Además cuentan con sensores digitales que contemplan la temperatura en interiores y exteriores para ajustarse automáticamente.

¿Qué son los acumuladores de calor?

Los acumuladores de calor, también conocidos como inter-acumuladores, bancos de calor, o más técnicamente como calentadores por acumulación, son dispositivos de calefacción que almacenan calor en un núcleo de bloques cerámicos, para luego descargarlo o distribuirlo por radiación y convección natural dentro del espacio habitable que se desea calefaccionar.

Su funcionamiento combina las funciones de un acumulador térmico y un intercambiador de calor (de allí el nombre de inter-acumulador), dicha energía calórica puede provenir de quemadores u hornallas alimentadas por gas, serpentines de agua caliente sanitaria o incluso captadores solares, si bien la mayoría de los modelos cuenta con un conjunto de resistencias eléctricas y por ello se los suele programa para que se carguen durante la noche para aprovechar las tarifas del periodo de bajo consumo.

Ventajas de los acumuladores de calor.

Pues bien, como ya habíamos dicho al comprar un acumulador de calor tienes como principal beneficio que se encuentran entre los artefactos de calefacción doméstica más baratos de operar en el mediano plazo, y esto no solo se debe al aprovechamiento de las económicas tarifas nocturnas, sino también por lo siguiente:

  • Instalación: Es mucho más barata que la de otros sistemas de calefacción porque no requiere obra, lo cual es una ventaja al acondicionar edificios antiguos en los que tal vez no haya sistema de calefacción central.
  • Emisiones: Tanto los modelos que funcionan con energía eléctrica como los que lo hacen conectados a un calentador a gas emiten poquísimos agentes contaminantes al ambiente.
  • Compatibilidad y complementariedad: Algunos usuarios de sistemas centralizados de calefacción a gas suelen apagar las hornallas durante la noche, dejando en funcionamiento el acumulador de calor como forma de ahorrar, con la ventaja de que su vivienda permanece a temperatura confortable toda la noche.
  • Conveniencia: El comprar un acumulador de calor te permite calefaccionar viviendas ubicadas en lugares apartados donde tal vez no haya disponibilidad de gas natural, sin que propietarios debas pagar las tarifas diurnas.
  • Mantenimiento: Los costes de mantenimiento son casi inexistentes, ya que solo las resistencias eléctricas o el termostato requieren de revisión muy de vez en cuando.
    Rentabilidad: Aun cuando los acumuladores de calor más sofisticados pueden llegar a tener un coste cercano al de algunas calderas de condensación, no es menos cierto que sería mucho más costoso lograr la misma calefacción solo con resistencias eléctricas y bombas de calor, por lo que el verdadero ahorro se aprecia a mediano plazo.

Precio de acumulador de calor.

Actualmente existe en el mercado tanta variedad de precios como de marcas, modelos, tipos y hasta casas comerciales en las que puedes comprar un acumulador de calor. Sin embargo, cada tipo de aparato se encuentra dentro de un renglón de precios dentro del cual oscila el monto a pagar de acuerdo a las prestaciones que ofrece la tecnología de cada modelo en particular y así tenemos que los acumuladores estáticos, más que al tamaño de su núcleo, el material de los bloques o su aislamiento y así tenemos que el precio de un acumulador estático puede oscilar entre los 130 y los 450 euros con una media común de 340 euros, mientras que el de un acumulador dinámico varía entre los 250 y los 600 y un acumulador mixto del tipo Dimplex de alta gama y ladrillos de feolita puede llegar a costar cerca de los 800 euros.

¿Cómo funciona un acumulador de calor?

Ahora bien, para poder llegar a comprender por qué este tipo de aparatos requiere de tan escaso mantenimiento, primero es necesario entender cómo funcionan y para ello bastará con explicar que durante la noche se enciende el conjunto de resistencias eléctricas (si bien algunos modelos cuentan con quemadores, hornallas o fogones y otros tienen un serpentín de tubos delgados que irradian el calor del agua caliente que circula por ellos tras ser calentada por calderas a gas) cuya temperatura se puede regular mediante termostatos para calentar ladrillos de arcilla u otros materiales cerámicos como la chamota proveniente del reciclado de escombros de construcción, si bien en los modelos más modernos es cada vez más frecuente encontrar bloques de un material especial de naturaleza ferrosa denominado feolita. Este material sirve como medio de almacenaje de energía térmica.

Sin embargo, esa energía almacenada en los bloques del núcleo acumulador se disipa de manera inmediata y constante a causa de la radiación y la convección natural, a pesar de que algunos materiales de última generación logran conservar hasta un 45% de su temperatura máxima aun cuando hayan transcurrido 24 horas desde la culminación de un ciclo completo de carga de 8 horas. Así pues, no hace falta ser un genio para darse cuenta de que los materiales de aislamiento del artefacto juegan un papel preponderante en la acumulación y conservación de temperatura, por eso te recomendamos que al momento de comprar tu próximo acumulador de calor te documentes muy bien a cerca de la calidad del aislamiento y del material con que están hechos los bloques o piedras como se los conoce coloquialmente.

Otro factor a tomar en cuenta a la hora de comprar un acumulador de calor, es el lugar en el que se va a instalar el dispositivo pues es claro que algunos favorecen más que otros la conservación de calor una vez que se ha alcanzado la carga máxima y se ha apagado el filamento eléctrico. En tal sentido, es conveniente recordar que el aislamiento del aparato solo retrasa en un 20 o 25% la pérdida espontánea y es el ventilador el que incrementa la tasa de calefacción intencional al hacer circular aire por el núcleo, siendo importante que el usuario aprenda a ajustar adecuadamente los termostatos y a restringir todo lo que le sea posible la salida de calor durante el ciclo nocturno de carga.

Así tenemos que las partes fundamentales de un acumulador de calor son las siguientes:

Un núcleo de acumulación: Que no es sino el conjunto de ladrillos refractarios que atrapan el calor proveniente de las resistencias eléctricas y lo acumulan hasta alcanzar temperaturas que rondan los 600 o 750 grados centígrados al final de cada ciclo completo de carga nocturna.

Un elemento calentador: Generalmente representado por un conjunto de resistencias eléctricas de tipo blindado cuyo encendido se puede programar mediante un mecanismo temporizador y cuya temperatura se puede regular mediante termostatos.

El aislamiento térmico: Es el conjunto de corazas de distintos materiales que buscan conservar el calor acumulado en el núcleo y evitar que la temperatura de las superficies exteriores del aparato alcance los 90 grados centígrados, tal y como exigen diversas normas europeas.

El temporizador: También conocido como sistema de gestión de carga, es el que controla el inicio y el fin de los ciclos de carga y descarga.

Los termostatos: o limitadores térmicos son los que regulan la temperatura de la resistencia eléctrica en relación con la de los bloques el núcleo de acumulación, así como la relación entre la temperatura de descarga y la de la estancia a calefaccionar.

Por consiguiente, no es descabellado afirmar que los acumuladores de calor pueden ser bastante eficientes si se los usa adecuadamente y siempre restando atención a las siguientes recomendaciones:

Interruptores de encendido: Hoy en día la gran mayoría de los acumuladores de calor cuenta con 2 interruptores de encendido, uno para el ciclo de descarga durante las horas pico de consumo energético y otro para el periodo nocturno de bajo consumo, durante los meses más fríos el interruptor del circuito de carga puede dejarse encendido en todo momento mientras que el interruptor del ciclo de descarga en horas pico solo debe encenderse cuando no se haya acumulado suficiente temperatura durante el ciclo de carga. El resto del año y especialmente durante los meses de verano, ambos interruptores deben permanecer apagados.

Reguladores o mandos de carga y descarga: El mando de carga regula la cantidad de calor que será almacenada durante la noche para ser usada al día siguiente, este se puede ajustar de acuerdo a cuán frío suponemos que será ese otro día. Se trata de un interruptor termostático que interrumpe la carga cuando la estancia ha alcanzado la temperatura predeterminada de confort durante la noche, por lo tanto su regulación dependerá de la capacidad del acumulador de calor, la temperatura de confort deseada durante el día y el periodo durante el cual se desea se mantenga dicha temperatura, así como la tasa de pérdida de calor del inmueble ante determinadas condiciones climáticas… Sin duda alguna, se requerirá de bastante observación y experimentación para encontrar la relación adecuada entre el pronóstico del clima y el ajuste ideal para determinadas habitaciones. No obstante, la gran mayoría de los usuarios siguen pautas más sencillas como por ejemplo: Girar la perilla de entrada hasta su nivel máximo durante los meses de invierno y es que no hace falta ajustar a diario la perilla de entrada si el mismo tipo de clima prevalece durante varias semanas a la vez y tampoco hace falta hacerlo durante el día ya que los acumuladores de calor solo utilizan electricidad durante la noche.

El interruptor de entrada puede llegar a requerir ajuste a lo largo del día, por lo que antes de irse a la cama es recomendable ajustar la perilla de salida al mínimo para que los bloques o ladrillos puedan calentarse lo más posible sin que la habitación se enfríe. Solo en las noches más frías se debe incrementar el nivel o temperatura de descarga y hasta es común que quiera incrementarla paulatinamente durante el día para mantener la temperatura de confort pero si la vivienda ha de permanecer deshabitada durante la mayor parte del día, lo mejor será dejar la perilla de descarga al mínimo para que quede calor que aprovechar cuando regresemos en la noche.

Muchos de estos calentadores por acumulación también cuentan con un mando de descarga que se ajusta automáticamente por torsión mecánica (similar a la de los antiguos relojes de cuerda), de manera que si este mando no está graduado a su nivel mínimo durante la noche, las trampillas se cerrarán automáticamente para reabrirse solo cuando el termostato indique que la temperatura del núcleo ha alcanzado su temperatura de carga máxima o cuando el temporizador indique que debe iniciarse el ciclo de descarga diurna . De hecho, muchos de estos mandos indican su nivel más bajo con la inscripción closed (cerrado) o early (temprano) y su nivel más alto con la inscripción open (abierto) o late (tarde) en alusión al inicio recomendado de los ciclos de carga y descarga aun cuando es evidente que todos estos ajustes se pueden dejar sin efecto manualmente pueden dejarse sin efecto manualmente por el operador cuando la noche esté particularmente fría.

Por otra parte, los termostatos (manuales o automáticos) serán siempre responsables de regular la temperatura de las estancias y habitaciones durante el día aunque de igual modo el usuario puede dejar sin efecto su graduación y ajustarlos manualmente incrementando la descarga durante una noche muy fría y llevándola al mínimo durante el día si el inmueble va a quedar desocupado para así tener temperatura de sobra que disfrutar a su regreso del trabajo al final de la tarde. Una ventaja de los termostatos automáticos es que si bien consumen electricidad durante el periodo de tarifa alta cuando la temperatura del núcleo desciende demasiado, no es menos cierto que se pueden apagar o ajustar al mínimo (disminuyendo la temperatura de las resistencias eléctricas) para que dicho consumo no sea excesivo.

Demás está decir que si compras un acumulador se calor  dinámicos o mixtos de alta gama no hace falta tanto ajuste pues al contar con un mejor aislamiento, su diseño no se centra tanto en evitar la pérdida del calor acumulado a causa de la radiación y la convección natural, sino más bien en mantener uniforme y constante la temperatura de confort preestablecida por el usuario, y lo hacen por medio de un ventilador que hace circular aire por el núcleo cada vez que alguno de los sensores digitales percibe un cambio en la temperatura de la habitación (y a veces en el exterior de la vivienda para adelantarse a la llegada de ventiscas o frentes gélidos) siendo prácticamente innecesario preocuparse por ajustarlos durante la noche o cuando la vivienda vaya a quedar desocupada durante el día.

¿Qué consumo tiene un acumulador de calor?

Se trata de una pregunta bastante frecuente y también una de las más difíciles de responder con exactitud, pues ya no estaríamos hablando solamente de las características propias de cada marca o modelo, sino también un poco de los hábitos de consumo del usuario de cara al clima de cada región del país. No obstante, a efectos de cumplir con la normativa vigente, las firmas y casas comerciales del ramo han estipulado que el consumo de estos aparatos oscile entre los 0,12 euros por kilovatio/hora durante el ciclo de descarga diurna y 0,08 euros por kilovatio/hora durante la tarifa de discriminación horaria, lo cual se traduce en un consumo que va de los 500 a los 700 euros por año.

¿Cómo instalar un acumulador de calor?

Como es de imaginarse, lo primero es seguir al pie de la letra las instrucciones impresas por el fabricante en el empaque y luego de desempacar todo el contenido es importante analizar con detenimiento todo el material impreso o digital destinado para el usuario (Al comprar un acumulador de calor verifique qué trae el kit de instalación, porque algunos tienen un Disco Compacto o un código QR que ofrece información adicional además del material impreso). Después es necesario verificar que tengamos a mano todas las partes y piezas que el fabricante ha colocado dentro de la caja al igual que todas las herramientas que haya recomendado para realizar la instalación.

Seguidamente es menester escoger el lugar de instalación cerca de una toma de corriente con la potencia idónea o al menos la facilidad para instalar el cableado sin riesgo para los ocupantes del inmueble o el personal técnico, además la cara emisora debe estar orientada hacia un espacio libre de muebles u otros obstáculos y es recomendable que se trate de un sitio alejado de ventanas o puertas por las que pueda escapar el calor antes de propagarse en el área a calefaccionar, otra preocupación puede ser la accesibilidad de niños que puedan sufrir quemaduras o la posibilidad de que el aparato se desprenda durante un sismo.

Precisamente por ello que muchos modelos cuentan con patas que deben fijarse a una pared antes de colocar el armazón que contiene las piedras (otros modelos no traen estas patas pero es recomendable fijarlos) para lo cual casi siempre traen una plantilla que señala el tamaño del aparato y el lugar donde debe perforar la pared, de tal suerte que una vez instalado el cableado y las patas o ganchos, se procede a colocar el armazón y a destornillar las tapas que haga falta. Es aquí que deben retirarse todas las capas de cartón, poliuretano expandido o espuma de polietileno que el fabricante ha colocado como protección durante el traslado, conectar el cableado e instalar la resistencia eléctrica justo antes de colocar los bloques y volver a atornillar las tapas para culminar probando que todo funcione como debería.

Finalmente, los mejores consejos a la hora de comprar un acumulador de calor son:

  • Infórmese respecto de la potencia que debe tener el aparato para el espacio que desea calefaccionar.
  • Aprenda a ajustarlo y programarlo correctamente.
  • En caso de duda al comprar un acumulador de calor le aconsejamos que elija el de núcleo más grande, los bloques más densos y el mejor aislamiento.
  • Pregunte a cerca de la compatibilidad del aparato con termostatos exteriores, así como la disponibilidad de piedras más sofisticadas y otros accesorios que permitan mejorar sus prestaciones en el futuro.
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