Comprar Placa Radiante De Calefacción

Comprar una placa radiante de calefacción para tu hogar, es sin duda uno de los sistemas de calefacción que cumple el verdadero propósito de cualquier climatizador que es hacer que las personas se sientan a gusto y cómodas dentro del inmueble.

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¿Qué placa radiante de calefacción comprar?

Esta es quizás una de las preguntas más importantes que nos podemos plantear justo antes de comprar una placa radiante de calefacción, pues si bien es cierto que el mercado ofrece una gran variedad de marcas, modelos, colores, tamaños, y hasta precios para todos los gustos y bolsillos, no es menos cierto que son pocos los que verdaderamente responden a nuestras necesidades o se adaptan a nuestras expectativas. Por eso a la hora de comprar una nueva placa radiante de calefacción es necesario que tengamos muy presentes los siguientes consejos:

  • Potencia: Ya explicaremos más adelante que una de las razones por las que se considera que las placas radiantes de calefacción son artefactos con un muy elevado consumo eléctrico, obedece a que muy pocas personas se documentan de antemano y por eso muchas son las que pretenden calefaccionar un espacio muy grande en relación a la potencia de un modelo determinado. En tal sentido, en la industria existe el consenso tácito de que es recomendable contar con por lo menos 15 o 20 vatios por cada metro cuadrado de área a calefaccionar para disfrutar de una climatización satisfactoria y eficiente aunque las condiciones del clima sean las menos favorables.

Ahora bien, los modelos de bajo consumo no son más que aparatos virtualmente idénticos a los que ya hemos venido describiendo, pero que cuentan con resistencias eléctricas de filamento mucho más delgado, para así reducir la temperatura necesaria para calentarlas, además de incrementar su superficie exterior para poder distribuir el calor de manera más uniforme, cuestiones que resultan de lo más convenientes si se toma en cuenta que la gran mayoría de estos modelos poseen un sistema digital de programación con temporizadores y termostatos que permiten ajustar automáticamente su temperatura. De igual manera, en estos novedosos modelos la placa, panel o lámina calefactora suele estar hecha de vidrio refractario o de vitrocerámica, de modo que no se oxidan y se requiere de un consumo eléctrico mucho menor para calentarlas, por lo que siguen funcionando a manera de eficientes acumuladores de calor, propagando la calidez que han acumulado aun cuando el aparato haya sido apagado … La única desventaja es que hay que tener un poco más de cuidado de no golpearlos con mucha fuerza y de no limpiarlos cuando todavía estén calientes o con esponjas muy agresivas. Pero a parte de esto, son tu mejor opción a la hora de comprar una placa radiantes de calefacción.

  • Tamaño: Desde luego, existen modelos portátiles tanto como modelos diseñados para salones de conferencia, pero así como existe una regla de oro en lo que respecta a la potencia, también la hay en función a su tamaño. Es decir, si 2 o más placas radiantes de calefacción tienen la misma potencia, se entiende que la más eficiente será siempre la que cuente con una placa o panel más grande, dado que el calor siempre emana de manera uniforme desde toda su superficie y así será más fácil direccionar su irradiación porque se puede cubrir más área, además de que la placa más grande siempre acumulará mayor cantidad de calor que luego irradiará de forma pasiva del modo en que ya hemos indicado… La única limitación en cuanto al tamaño es que la superficie de la pantalla radiante no quede al alcance o sea de fácil acceso para niños pequeños para evitar posibles accidentes.
  • Peso: Si bien es cierto que una de las ventajas de comprar una placa radiantes de calefacción es que no requieren de hacer obra para su instalación, no es menos cierto que los modelos de más vieja data y los menos sofisticados tienden a pesar un poco más que sus homólogos de alta gama, por lo que siempre será recomendable cerciorarse de instalarlos en una pared que soporte su peso (¡nada de tabiquería endebles!) y colocar los soportes que sean necesarios para contar con seguridad adicional en caso de sismo o terremoto.
    Grosor del armazón: Hoy en día, está muy de moda comprar los modelos que tengan un perfil más plano por razones meramente decorativas o estéticas, sin prestar atención al hecho de que en algunos modelos ese grosor adicional puede deberse a que el fabricante ha colocado mayor aislamiento para evitar fugas y direccionar el calor de una manera más eficiente. Así como también puede tratarse de modelos que cuentan con uno o más ventiladores en su interior para funcionar de manera dual, o sea como placa radiante y como calefactor de convección, de esos que también se conocen coloquialmente como convectores y en los que se calienta el aire circundante al hacerlo pasar por las resistencias en pleno funcionamiento (al rojo vivo) para luego expulsarlo por las ventilas comúnmente ubicadas en su parte superior.
  • Color: Siguiendo en esta onda de lo decorativo y de lo estético, huelga mencionar que si bien las placas radiantes de bajo consumo con panel frontal de vitrocerámica suelen contar con un diseño un poco más moderno que sus contrapartes de más vieja data, pues también es cierto que ese panel cristalino suele ser de un color oscuro y que en ciertos modelos se puede ver la resistencia al rojo vivo (sobre todo al apagar la luz o en estancias de iluminación tenue), lo cual pueden desentonar con el diseño interior y con el color de las paredes sobre las cuales se las instala, mientras que las placas radiantes de siempre vienen en una inmensa variedad de colores y su cara frontal ofrece diversidad de texturas o diseños que pueden llegar a convertir a tu placa radiante de elección en el centro focal de la decoración en esos rincones especiales de la casa.
  • Precio: Ciertamente se trata de aparatos cuyo precio de compra es relativamente elevado, pero este se compensa muy rápidamente a causa de que no se necesita hacer obra para la instalación, su funcionamiento no amerita la compra o almacenamiento de combustibles o insumos, y el mantenimiento es prácticamente nulos. En este orden de ideas, el mejor consejo es documentarse de antemano acerca de las buenas prácticas del poseedor de estos electrodomésticos para procurar sacarle el mejor provecho al artefacto que hayamos decidido comprar.

¿Qué es una placa radiante de calefacción?

Como ya hemos venido diciendo, una placa radiante de calefacción es un aparato electrodoméstico que cuenta con una placa, lámina o panel de metal de fundición (generalmente de hierro, aun cuando algunos de los modelos más sofisticados cuentan con placa de diferentes aleaciones y hasta láminas de vidrio refractario o vitrocerámica) que acumula, conserva e irradia en nuestros espacios habitables, de manera uniforme y desde toda su superficie, el calor generado por un haz de resistencias eléctricas que se calientan por un proceso de histéresis atómica que se conoce como efecto de Joule y cuya temperatura es regulada controlando el flujo de energía eléctrica que circula a través de dichas resistencias mediante transformadores o amperímetros integrados al circuito interno.

Algunos modelos de lo más sofisticados cuentan incluso con un termómetro que controla la temperatura de la placa y termostatos que miden la temperatura del ambiente para incrementar automáticamente la potencia mediante un sistema de programación digital cuando la calidez ambiental se acerca peligrosamente al límite inferior de la temperatura de confort previamente establecida por el usuario; y u temporizador que apaga automáticamente el artefacto una vez que haya transcurrido el lapso fijado por el usuario, para así disminuir su consumo de electricidad.

¿Cómo funciona una placa radiante de calefacción?

Pues bien, como ya se explicó en el segmento anterior, que al comprar una placa radiante de calefacción tendrás un artefacto eléctrico que se alimenta de la energía proporcionada por un tomacorriente a través de un cable de alimentación y por eso mismo conviene conectarlas a un regulador de voltaje que les proteja de posibles fluctuaciones en la intensidad de la corriente eléctrica que recibe el inmueble, para así prolongar su vida útil. No obstante, este tipo de aparatos ofrece calor gracias a un circuito interno relativamente sencillo pues la energía de alimentación pasa por un conjunto de transformadores y condensadores que regularizan su flujo y potencia antes de hacerla pasar por los transformadores y el voltímetro asociado a la perilla que opera el usuario manualmente o mediante un mando remoto en los modelos de alta gama, al momento de fijar su temperatura preferida.

Después, la energía así regulada, pasa a través del haz de resistencias eléctricas, las cuales se llaman así porque el material del que están hechas se opone naturalmente al paso de los electrones y es por ello que se genera la diferencia de potencial y el roce entre partículas que acaba calentando las resistencias hasta ponerlas al rojo vivo por histéresis molecular e inducción. A partir de allí, el calor pasa por radiación de las resistencias eléctricas a la placa radiante, tratándose de una superficie esmaltada en los modelos más sofisticados para prevenir que las altas temperaturas aceleran su oxidación y para mejorar la distribución del calor en toda su superficie. Este calor se propaga de manera uniforme en nuestros espacios habitables también por radiación en forma de ondas cálidas similares a las del sol y por convección al calentar el aire que circula en la estancia o habitación, ofrecendo comodidad y satisfacción a personas, objetos y estructuras al crear un ambiente acogedor y confortable.

Lo mejor de de comprar una placa radiante de calefacción es que se trata de un sistema es que al principio –cuando la placa está fría y el usuario enciende el aparato- la mayor parte de la energía se invierte en calentar la placa y muy poca se propaga por radiación o por convección, pero esta proporción va cambiando rápidamente a medida que la placa va acumulando calor y se aproxima a su temperatura óptima, pues esta suele ser tan alta que los usuarios pueden disfrutar de calefacción casi instantáneamente. Además, una vez alcanzada la temperatura de confort el usuario puede disminuir la temperatura de trabajo de las resistencias para ahorrar energía mientras la circulación del aire ya calentado ayuda a que esta se mantenga uniforme y constante, o incluso apagar el artefacto a sabiendas de que la placa seguirá irradiando su calor remanente por varios minutos, y lo mismo ocurre con el calor que ha quedado acumulado en paredes y muebles (¿ya entiendes por qué tus vecinos tienen tantos mesas de piedra con topes de vidrio y adornos de barro, cerámica o porcelana?).

Obviamente, los muebles ignífugos y los paneles de yeso laminado, tan de moda en ciertas ciudades europeas, no contribuyen mucho con esta forma de irradiación pasiva, pero las demás piezas de mobiliario se comportan como acumuladores de calor porque las ondas térmicas no atraviesan el cristal de las ventanas y esto permite alcanzar la temperatura deseada ahorrando hasta un 25% en relación a otros dispositivos de calefacción no eléctricos.

¿Consumo de una placa radiante?

Ahora bien, no hace falta ser un genio para darse cuenta de que el consumo energético de un aparato en particular, no depende tan solo de su modo de funcionamiento o de su potencia y es que también influye la frecuencia y el modo en que se lo usa, la severidad del clima en una región determinada, el tamaño del espacio que se desea calefaccionar y el número de personas que por lo general lo ocupan, o el aislamiento que posea el inmueble.

Esto sin dejar de mencionar que los precios de la electricidad han ido en franco aumento desde la eliminación de la tarifa nocturna en 2008 y la liberalización de la industria eléctrica en 2009, de manera que si mides tu consumo en base a lo que pagas por tu factura de electricidad, entonces te encontrarás con que todos los aparatos eléctricos (y no solo las placas radiantes de calefacción) ahora tienen “mayor consumo”, pero si mides esta utilización de energía en vatios, hallarás que las placas radiantes consumen hasta un 25% menos de lo que gastaría cualquier caldera para calentar el radiador correspondiente al mismo espacio y hasta un 17% menos que cualquier otro sistema de calefacción con base en energía eléctrica (incluidos los acumuladores de calor) si se trata de un modelo de alta gama y bajo consumo.

Por otro lado, casi la mitad de toda la energía que demanda la familia española promedio se destina a la calefacción del hogar, pero buena parte de ella se convierte en gases, olores y residuos que los artefactos de energía eléctrica no producen al no depender de la combustión; esto implica que los artefactos eléctricos para calefacción son una fuente segura de confort en la medida en que no requieren de almacenamiento de combustibles que constituyan un riesgo para la habitabilidad del inmueble o para la seguridad de las personas que lo ocupan, es por ello que las placas radiantes de calefacción no dan pie a que se pueda incrementar la póliza del seguro en edificios de oficinas… y si, ya sabemos que la demanda de electricidad doméstica se satisface quemando combustibles en las centrales eléctricas, pero estas en todo caso son mucho más eficientes y eficaces que cualquier caldera para el hogar, además de que ya existen en España otras fuentes de energía limpia que toman cada día más auge en toda Europa.

Sin embargo, la experiencia ha demostrado que la fama de las placas radiantes de calefacción como aparatos de muy alto consumo eléctrico ha sido injustamente acuñada por quienes no conociendo en detalle las características y prestaciones propias del modelo que han decidido comprar, pretende luego calefaccionar espacios muy grandes para la potencia en cuestión, u otros que se han olvidado de la regla de oro de la calefacción mediante aparatos a energía eléctrica, como es la de direccionar el calor hacia el usuario y no en lo alto como si se tratase de un sistema de aire acondicionado de ventana o quienes no disminuyen la potencia de trabajo de las resistencias eléctricas una vez que se ha alcanzado la temperatura de confort.

Dicho esto, vale aclarar que todavía son muchas las personas que consideran a las placas radiantes de calefacción como dispositivos auxiliares y complementarios de su sistema de climatización principal, se trata de una idea muy antigua que ya había echado raíces en el subconsciente colectivo antes de que aparecieran las modernas placas radiantes de calefacción de bajo consumo e incluso antes de que la tecnología de materiales permitiera mejorar drásticamente las prestaciones del aislamiento térmico incorporado en la construcción de nuestros inmuebles. Pero aun así, vale la pena recomendar que si se van a utilizar placas radiantes de calefacción para complementar el trabajo de un sistema principal, entonces se procure coordinar el funcionamiento de ambos conectándose a un mismo termostato ambiental de tipo digital para que no haya un consumo redundante de energía eléctrica, y lo mismo aplica para quienes escojan instalar varias placas radiantes de tamaño reducido en lugar de una grandes dimensiones con miras a distribuir la calefacción auxiliar de una manera más inteligente.

Por último, hay un gran secreto que casi todo el mundo parece haber olvidado y que funciona de maravilla para quienes desean reducir notablemente la demanda energética de todos sus aparatos electrodomésticos, y no es más que disminuir la cantidad de aparatos conectados a una misma línea o toma de corriente. Es decir, que si tienes tu placa radiante de calefacción conectada a la misma toma en la que también está conectado otro aparato de alto consumo como un termo eléctrico, una tostadora o un secador de cabello, indudablemente el consumo de electricidad en ese punto será mucho más elevado que si los mismos aparatos estuvieran conectados a tomas diferentes, y lo mismo ocurre si estos aparatos estuvieran conectados a tomas distintas de una misma pared, pues en ese caso dependería de una misma línea del circuito eléctrico del inmueble, la cual se sobrecalentaría hasta el punto de comportarse como si de una resistencia eléctrica se tratase, incrementando el consumo.

Ya con esto, tienes toda la información que necesitas para comprar tu placa radiante de calefacción y sacarle el mejor provecho, pero si tienes alguna otra inquietud no dudes en visitar nuestra página web y comparar las prestaciones de nuestro amplio catálogo de marcas y modelos. Allí también podrás ponerte en contacto con nuestro personal experto que con gusto responderá todas tus preguntas y te orientará para que puedas disfrutar de los mejores precios al momento de comprar la placa radiante de calefacción que mejor se adapta a tus gustos y necesidades.